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¿Buscas formas de iluminar tu tez? Prueba estas mascarillas faciales caseras, sencillas pero eficaces, para una piel radiante.
Factores como el estrés, los desequilibrios hormonales, una mala alimentación, la contaminación, la humedad y la exposición excesiva al sol pueden hacer que tu piel se vea apagada. Las mascarillas faciales caseras para una piel radiante son una excelente opción para combatir la falta de luminosidad. Hemos elaborado una lista de algunas de las mejores mascarillas faciales caseras para una piel radiante que dejarán tu piel tersa e hidratada. Estas mascarillas están repletas de potentes ingredientes naturales y prometen aumentar la elasticidad y luminosidad de la piel, además de aportarle un brillo extra. El ingrediente estrella de estas mascarillas caseras para una piel radiante es la moringa. La moringa está repleta de una amplia gama de nutrientes beneficiosos para la piel, como la vitamina B1, la vitamina C, la vitamina E y diversos fitoquímicos y aminoácidos que favorecen la salud de la piel al aplicarse de forma tópica.
Mascarilla de moringa y yogur
Si buscas una tez radiante, luminosa, uniforme y clara, debes probar esta mascarilla. Tu brillo natural se restaurará al instante, gracias a los antioxidantes de la moringa, que contrarrestan el daño de los radicales libres causado por el sol y otros factores ambientales estresantes. El yogur es una rica fuente de proteínas y grasas, y las mascarillas faciales con yogur han sido evaluadas en un estudio clínico.
Ingredientes
- Polvo de moringa: 1 cucharada
- Yogur: 2 cucharadas
- Miel: 1 cucharadita
- Plátano triturado: 2 cucharadas
Cómo prepararla: pon el polvo de moringa en un bol. Añade el yogur y la miel. Mezcla bien. Puedes añadir un poco de plátano triturado para beneficios extra. Aplícala sobre el rostro limpio y enjuaga después de 15 minutos.
Mascarilla de moringa y cúrcuma
Esta es, sin duda, una de las mejores mascarillas faciales caseras para una piel radiante. El polvo de moringa es lo que le da a esta mascarilla su intenso color verde y su textura fina y suave: se extiende con facilidad y se enjuaga sin dejar residuos. La cúrcuma aporta calidez y un tono dorado, por lo que ha sido un elemento habitual en los rituales de belleza prenupciales del sur de Asia durante siglos.
Ingredientes
- Polvo de moringa: 1 cucharada
- Cúrcuma: ½ cucharadita
- Agua de rosas: la que sea necesaria
- Miel: 1 cucharadita
Cómo prepararla: en un bol, mezcla el polvo de moringa, la cúrcuma y la miel. Añade un poco de agua de rosas a esta mezcla. Mezcla bien hasta que todos los ingredientes formen una pasta suave. Puedes ajustar la consistencia de la pasta añadiendo más agua de rosas. Aplica una capa fina sobre tu rostro y déjala actuar durante 10 minutos. Enjuaga con agua fría y seca con toques suaves.
Mascarilla de moringa y papaya
¿Quieres recuperar tu tez juvenil y radiante? Esta mascarilla de moringa y papaya es una de las mejores mascarillas faciales caseras para una piel radiante y también puede minimizar la apariencia de los signos del envejecimiento, como las arrugas y las líneas finas. La moringa está repleta de vitamina C (con aproximadamente siete veces más que las naranjas), un nutriente esencial para que el cuerpo produzca colágeno de forma natural. El colágeno ayuda a dar a la piel un aspecto más joven al sostener su estructura. Eso sí, conviene saberlo: la vitamina C que tu cuerpo usa para producir colágeno es la que obtienes de tu alimentación. Una mascarilla son veinte minutos agradables, no un sustituto de lo que hay en tu plato. La papaya es una fuente poderosa de nutrientes esenciales. Es rica en antioxidantes, como el licopeno, que ayudan a combatir los signos visibles del envejecimiento y a mejorar tu luminosidad.
Ingredientes
- Papaya: ½ taza
- Miel: 2 cucharadas
- Polvo de moringa: 1 cucharada
Cómo prepararla: esta mascarilla es una de las más fáciles de las mascarillas faciales caseras para una piel radiante. Solo tienes que triturar media taza de papaya en cubos y mezclarla con dos cucharadas de miel hasta obtener una pasta suave. Añade el polvo de moringa y mezcla bien. Aplícala uniformemente en el cuello y el rostro. Después de 20 minutos, enjuaga con agua fresca.
Estas declaraciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Estos productos no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.