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El verano le pide mucho al cuerpo. Días más largos al aire libre significan más radiación UV, más calor, más sudor y, en casi todas las ciudades, más contaminación. Todo ello alimenta lo que los investigadores llaman estrés oxidativo: un desequilibrio entre unas moléculas reactivas llamadas radicales libres y los antioxidantes que las mantienen a raya. Es una de las razones por las que los dietistas recomiendan en verano una gama más amplia de plantas de colores, no más estrecha. La moringa es una vía especialmente eficiente para lograrlo, porque la hoja está inusualmente concentrada.
¿Qué hace que la moringa sea tan rica en antioxidantes?
Moringa oleifera es un árbol de crecimiento rápido originario del subcontinente indio, y Miracle Tree utiliza únicamente la hoja, no la vaina, la raíz ni la semilla. La hoja seca de moringa contiene un conjunto documentado de 47 compuestos antioxidantes, entre ellos vitamina C, betacaroteno, quercetina, ácido clorogénico, luteína y zeaxantina. Los antioxidantes actúan cediendo un electrón a un radical libre y neutralizándolo antes de que dañe membranas celulares, proteínas o ADN; por eso la "capacidad antioxidante" de un alimento se mide como su capacidad de absorber esos radicales y no como un único nutriente.
Lo práctico aquí es la variedad. La vitamina C es hidrosoluble y actúa en las partes acuosas de la célula; el betacaroteno y la vitamina E son liposolubles y actúan en las membranas; los polifenoles como la quercetina y el ácido clorogénico se comportan de otra manera. La hoja de moringa contiene miembros de las tres familias a la vez.
Cómo se compara la moringa con otras hojas verdes
Peso por peso, como hoja seca, la moringa aguanta bien la comparación con las verduras junto a las que suele estar. La serie comparativa publicada por Miracle Tree, por 100 g de hoja seca:
- Proteína: 27 g, frente a 4,3 g de la col rizada, 3 g del matcha y 8 g de la hierba de trigo
- Calcio: 2.000 mg, frente a 150 mg de la col rizada y 420 mg del matcha
- Vitamina C: 220 mg
- Vitamina A: 18.900 UI
- Hierro: 28 mg, a la par con la espirulina: un empate, no una victoria
Dos matices honestos que conviene decir con claridad. Primero, son cifras de hoja seca; una ración de 4 g es una fracción de 100 g, así que la tabla compara ingredientes entre sí, no lo que acaba en el vaso. Segundo, la moringa no gana en todo: la espirulina la iguala en hierro, y preferimos decirlo antes que redondear la cifra a nuestro favor.
Por qué encaja especialmente bien en verano
Más allá del contenido antioxidante, hay varias razones por las que la moringa encaja con la estación:
- Nutrientes relacionados con la piel. Las vitaminas A, C y E participan en el mantenimiento normal de la piel, y la hoja de moringa contiene las tres. Es un dato nutricional, no de protección solar: la moringa no es un protector solar, y nada de lo que se bebe lo es.
- Contribuye a la función inmunitaria. La vitamina C y la vitamina A, ambas presentes en la hoja, contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario dentro de una alimentación equilibrada.
- Minerales que importan cuando sudas. La hoja de moringa es fuente de potasio, magnesio, calcio y hierro, los minerales que más se pierden con el calor.
- Se bebe fría. El sabor de la moringa es suave y verde más que tánico, así que no amarga ni se enturbia sobre hielo como un té negro dejado en infusión demasiado tiempo y luego enfriado.
Cómo usarla cuando aprieta el calor
Llevar la moringa al verano es sobre todo una cuestión de temperatura:
- Infusión en frío. Dos bolsitas por litro de agua fría, de 6 a 8 horas en la nevera. La extracción en frío saca menos amargor que una infusión caliente dejada enfriar, así que la espera compensa.
- Limonada de menta. Té de moringa preparado y frío, zumo de limón, un poco de miel y mucha menta. El limón levanta la nota herbácea.
- Batidos. Una cucharadita de polvo de moringa con mango o piña congelados: el dulzor tropical equilibra el final picante de la hoja.
- Aliños. Media cucharadita emulsionada con aceite de oliva, limón y mostaza. La grasa transporta las vitaminas liposolubles y redondea el sabor.
Es el perfil antioxidante lo que hace destacar a la moringa entre los superalimentos, y el verano - con días más largos, más tiempo fuera y más sudor - es la estación en la que encaja con más naturalidad. La nuestra es hoja de origen único, recolectada a mano y secada al sol en granjas familiares de Sri Lanka, y sabe mejor si se trata con delicadeza: agua fría, poco calor, un poco de acidez y mucho hielo.
*Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.