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La Semana Mundial de la Lactancia Materna comienza el 1 de agosto de 2021. Si estás amamantando y buscas formas de comer bien durante una etapa exigente, vale la pena conocer la moringa. #MoringaBreastfeeding puede estar en tendencia en redes sociales, pero no es simplemente otro hashtag: la moringa se come como verdura de hoja verde desde hace siglos. Las hojas de moringa son realmente ricas en nutrientes y, en muchas culturas de todo el mundo, forman parte desde hace mucho de lo que se le da de comer a una madre recién parida. Lo que sí podemos contarte con honestidad es qué hay en la hoja: proteína, calcio, hierro, vitamina K, vitamina B6, vitamina C y riboflavina, en una planta que puedes beber como té o incorporar a una comida.
Lo que no vamos a contarte es qué hará con tu leche. En varias partes de Asia, la moringa figura junto a la avena y el fenogreco en el repertorio local de hierbas que tradicionalmente se toman después del parto, una reputación construida por generaciones de costumbre más que por ciencia asentada. Los investigadores han examinado la cuestión en madres lactantes, incluidas madres de bebés nacidos antes de las 37 semanas, pero esos estudios son pequeños y el panorama no está resuelto. La cantidad de leche que produces depende sobre todo de una extracción frecuente y eficaz, de un buen agarre, del descanso, de los líquidos y de suficientes calorías. Si la tuya te preocupa, la persona a la que preguntar es una consultora de lactancia IBCLC o tu profesional sanitario, no un té y no internet.
Qué aporta realmente la moringa a la dieta de una madre lactante
La moringa es una fuente considerable de calcio
Las necesidades de calcio siguen siendo altas mientras amamantas: la lactancia recurre a las reservas maternas de calcio, y tu bebé necesita calcio para un crecimiento y un desarrollo óseo normales. La moringa es inusualmente rica en él. De hecho, gramo por gramo, se ha descrito que la hoja de moringa aporta 17 veces más calcio que la leche. Eso no la convierte en un sustituto de una dieta equilibrada, pero sí en algo útil que añadir a una.
El hierro, y por qué el cansancio merece tomarse en serio
Aunque la moringa es un buen alimento para toda la casa, merece la atención de la madre por derecho propio. La mayoría de las madres lactantes están cansadas, y buena parte de eso es sencillamente la etapa del recién nacido. Otra parte puede ser nutricional: el hierro contribuye a la reducción normal del cansancio y la fatiga, y las madres primerizas suelen tener el hierro bajo tras perder mucha sangre durante el parto. El polvo de moringa es una fuente de hierro —una sola porción contiene el 10 % de tu requerimiento diario de hierro— y se mezcla fácilmente en un batido verde o en un zumo. Si estás agotada mucho más allá de lo que explica el sueño interrumpido, pide a tu profesional sanitario que te revise el hierro en lugar de suponerlo.
La vitamina K contribuye a una coagulación sanguínea normal
La moringa es rica en vitamina K, que contribuye a una coagulación sanguínea normal. La vitamina K importa tanto para el bebé recién nacido como para la madre, aunque conviene saber que la vitamina K del recién nacido se administra directamente al nacer, según la pauta de tu hospital o de tu matrona, y no es algo que la dieta de la madre deba cubrir.
¿Cómo incluir la moringa en tu dieta?
La moringa es fácil de llevar: suave, sin cafeína y lo bastante flexible como para desaparecer en la comida que ya estás preparando. La alimentación es una de las pocas partes de las semanas del posparto que realmente puedes dirigir, y esta es una forma sencilla de sacarle más partido.
Aquí tienes algunas formas de añadir moringa a tu dieta:
- Té de moringa - Este té reconfortante es una forma fácil de incorporar la moringa a tu dieta y, al no tener cafeína, funciona igual de bien a las 2 de la madrugada que en el desayuno.
- Mézclala en tus batidos - Los batidos son una forma estupenda de meter verduras de hoja verde en un día que se te ha ido de las manos. Puedes añadir moringa a cualquiera de tus batidos favoritos.
- Añádela a tu comida - Ya sea que estés comiendo pasta o ensalada, simplemente espolvorea un poco de polvo de moringa encima y disfrútalo.
Una última palabra clara: mientras estés amamantando, consulta cualquier producto de herbolario nuevo con tu ginecólogo, tu matrona o tu consultora de lactancia antes de empezar, este incluido.
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