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Bienvenido al año nuevo. Enero llega con mucho ruido detrás: planes restrictivos, protocolos de eliminación, promesas de un reinicio total en catorce días. Nosotros sugeriríamos algo más silencioso: cocinar unas cuantas cosas buenas, comer más verdura de la que comió en diciembre y seguir después de la segunda semana, que es donde casi todos los planes de enero se apagan sin ruido.
Conviene decirlo con claridad, porque internet dice lo contrario cada enero: su cuerpo no necesita ayuda para eliminar lo que tiene que eliminar. El hígado y los riñones lo hacen de forma continua, y ningún alimento, polvo o infusión los acelera. Lo que la comida sí puede hacer es alimentarle bien mientras ellos siguen con lo suyo.
Estas son tres recetas con moringa a las que volvemos en esta época del año. Ninguna lleva más de quince minutos.
Por qué moringa en enero
La hoja de moringa es una verdura de hoja densa en nutrientes: fuente de calcio, hierro, potasio, magnesio y betacaroteno, además de proteína vegetal completa con los nueve aminoácidos esenciales, algo raro entre las verduras de hoja. En polvo se conserva un año en un tarro, lo que la convierte en una forma práctica de sumar nutrición vegetal a un mes en el que la verdura fresca está cara y la buena está fuera de temporada.
Una nota técnica que vale para las tres recetas: añada el polvo de moringa fuera del fuego. La ebullición prolongada apaga tanto el color como los compuestos más delicados. Incorpórelo al final, no al principio.
Receta 1: batido verde de moringa
1 ración · 5 minutos
- 1 plátano maduro, preferiblemente congelado
- 1 taza de espinacas, bien apretadas
- 1 cucharadita de polvo de moringa Miracle Tree
- 1 taza de bebida de almendra, o la leche que prefiera
- 1 cucharada de semillas de chía
- Zumo de medio limón
- Un trozo de jengibre fresco, opcional
Triture todo hasta que quede fino, unos 45 segundos. Déjelo reposar dos minutos para que la chía se ablande un poco y vuelva a triturar brevemente si lo quiere más espeso.
Por qué funciona: el plátano congelado da cuerpo sin que el hielo diluya el sabor, y el limón hace dos cosas: corta la nota verde y picante de la moringa, y su vitamina C ayuda a su cuerpo a absorber el hierro vegetal de la hoja y de las espinacas. Ese emparejamiento entre vitamina C y hierro no hemo es una de las interacciones mejor establecidas en nutrición, y le cuesta medio limón.
Receta 2: ensalada invernal de cítricos con aliño de moringa y limón
2 raciones · 10 minutos
En enero la ensalada solo funciona si lleva algo luminoso y algo sustancioso. Los cítricos están en su mejor momento ahora, lo que resuelve la primera mitad.
Para la ensalada:
- 3 tazas de hojas variadas
- 1 naranja o naranja sanguina, pelada y cortada en rodajas
- 1/2 taza de pepino troceado
- 1/4 de taza de rabanitos en láminas
- 1/4 de taza de zanahoria rallada
- 2 cucharadas de pipas de calabaza tostadas
- 1/4 de taza de garbanzos o alubias blancas cocidas, opcional pero recomendable
Para el aliño de moringa y limón:
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Zumo de 1 limón
- 1 cucharadita de polvo de moringa Miracle Tree
- 1 cucharadita de miel o sirope de arce
- 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon
- Sal y pimienta
Bata primero el polvo de moringa con el zumo de limón hasta que no queden grumos; incorpore después la mostaza, la miel y por último el aceite en hilo fino. Rectifique de sal, mezcle con la ensalada y sirva enseguida.
Por qué funciona: poner la moringa en el aliño en lugar de espolvorearla sobre las hojas la reparte de manera uniforme y deja que el ácido y la mostaza suavicen el sabor verde. La mostaza además emulsiona el aliño, de modo que se adhiere en vez de quedarse en el fondo.
Receta 3: caldo de miso con moringa en cinco minutos
1 ración · 5 minutos
- 1 taza y media de agua o caldo de verduras suave
- 1 cucharada de pasta de miso blanco
- 1 cucharadita de polvo de moringa Miracle Tree
- 2 cebolletas cortadas finas
- Un puñado de espinacas o col cortada fina
- 1/2 cucharadita de aceite de sésamo tostado
- Tofu sedoso o un huevo pasado por agua, opcional
Lleve el agua a un hervor muy suave y añada las hojas verdes un minuto. Retire el cazo del fuego. En un bol pequeño, disuelva el miso y el polvo de moringa con unas cucharadas del líquido caliente hasta que quede liso, y devuelva esa mezcla al cazo. Añada el aceite de sésamo y las cebolletas.
Por qué funciona: el miso es un fermentado vivo, y hervirlo aplana su sabor, de modo que la misma regla de «fuera del fuego» que protege a la moringa protege al miso. Disolver ambos antes de que toquen el cazo es lo que mantiene el caldo limpio en lugar de granuloso.
Mantenerlo más allá de enero
Las recetas anteriores son deliberadamente poco ambiciosas. Ese es justamente el punto: un batido que se hace en cinco minutos y un aliño que aguanta una semana en un tarro en la nevera son el tipo de cosa que sigue existiendo en marzo. Un plan de catorce días, no.
Si prefiere no medir polvo, una taza diaria de infusión de moringa es la versión de menor esfuerzo del mismo hábito: sin cafeína, así que encaja en cualquier momento del día, con Green Tea y Earl Grey como las dos excepciones con cafeína de nuestra gama.
Por un buen año, y por comer bien dentro de él.
Su seguridad nos importa y le animamos a seguir prácticas seguras de preparación de alimentos. Consulte nuestra información sobre seguridad alimentaria antes de reproducir cualquiera de nuestras recetas.
Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Food and Drug Administration de Estados Unidos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.
Consulte siempre a un profesional sanitario antes de modificar su alimentación, especialmente si está embarazada, en período de lactancia o si tiene alguna afección médica.