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Conoce los errores más comunes y evita cometerlos tú mismo
Establecer metas puede ser una clave para el éxito, pero si se hace mal, puede provocar frustración y, en última instancia, hacer que abandones. Por muy importantes que sean las metas, establecerlas no siempre funciona. Según una investigación de la Universidad de Scranton, el 92 % de las personas que se fijan propósitos de Año Nuevo nunca llegan a cumplirlos. Por ello, puede resultar útil conocer los errores comunes al establecer metas para que el proceso sea lo menos estresante posible.
Si te has encontrado con una larga lista de metas y no tienes idea de cómo alcanzarlas, o si te sientes nervioso por los obstáculos con los que te has topado en el pasado, la siguiente lista de errores al establecer metas puede facilitar mucho todo el proceso:
Dudar de ti mismo
La falta de confianza en tu capacidad para llevar a cabo tus planes acabará con tus metas incluso antes de empezar. Dudar de tu fortaleza o carecer de paciencia, perseverancia y flexibilidad son los errores más comunes al establecer metas. También es importante afrontar los fracasos temporales con serenidad. Fracasar solo significa que existe una mejor forma de hacer las cosas. Presta atención a la lección que tu fracaso intenta enseñarte y no te rindas.
No establecer metas a corto plazo
Establecer metas a largo plazo es una parte importante de todo el proceso, pero la clave para alcanzar esas grandes metas es dividirlas en metas más pequeñas. Hazlas más alcanzables y a corto plazo. Además, las metas pequeñas son más fáciles de alcanzar de forma regular, lo que significa que podemos fijarlas con más frecuencia, construir sobre ellas y ver constantemente cómo mejoramos. Estos pequeños logros también pueden ayudarnos a generar impulso y confianza en nuestra capacidad para alcanzar nuestras metas a largo plazo.
Tener expectativas poco realistas
Establecer metas puede ser una tarea difícil, y la mayoría de las veces las personas tienden a fijarlas de una forma muy poco realista. Este es un error común al establecer metas que hace que las personas apunten más alto de lo realmente alcanzable. Al final se culpan a sí mismas si no logran todo lo que quieren. Cuando tus expectativas son demasiado altas o inalcanzables, te sometes a mucha presión. Toda esa presión se va acumulando, y cuando finalmente fracasas, la decepción puede destrozar toda tu confianza a la hora de fijar metas. Esto puede hacer que dudes de ti mismo aún más.
Carecer de sentido de urgencia
Carecer de urgencia para alcanzar tus metas es un obstáculo común al establecer metas. A menudo nos volvemos complacientes con una falsa sensación de seguridad de que siempre tendremos tiempo suficiente para alcanzar nuestras metas. Esto puede generar estrés cuando intentamos recuperar el tiempo perdido a medida que se acercan los plazos. La clave está en mantener tus metas siempre presentes durante todo el proceso de fijación de metas, de modo que resulte fácil verlas con sentido de urgencia en lugar de dejar que se te escapen.
No dejar espacio para el compromiso
Aunque lo ideal es mantenerse lo más enfocado y dedicado posible a tu meta, no es saludable para todos tener pautas estrictas y severas que no permitan ninguna curva de aprendizaje. Uno de los errores más comunes al establecer metas es que la mayoría vincula sus metas con normas inflexibles. Esto es una receta para el fracaso, sin mencionar que prepara el terreno para sentirse aún más profundamente frustrado de lo que estabas antes de fijarte un objetivo. Permitir retrocesos, tropiezos, pausas, distanciamientos y errores rotundos puede hacer que todo el recorrido resulte mucho más sencillo.
La investigación muestra que a una persona le lleva entre 18 y 254 días formar un nuevo hábito, y 66 días para que ese hábito se convierta en un comportamiento. Es importante no apresurarse y ser amable contigo mismo, ya que eso te preparará para el éxito. Evitar estos errores al establecer metas puede facilitar el logro de tus objetivos. Recuerda: un poco de autoindulgencia y disciplina llegan muy, muy lejos.