Ahorre un 10 % en todas las compras de té de moringa, melocotón y jengibre en pedidos de $15 o más
Qué son realmente los antioxidantes, cuáles lleva la moringa y una lectura honesta de lo que muestra la investigación.
"Rico en antioxidantes" es una de las expresiones más manidas del marketing alimentario y una de las menos explicadas. Este artículo intenta explicarla: qué significa la palabra, qué compuestos concretos contiene la hoja de moringa, dónde más los encontrarías y qué han establecido y qué no han establecido los investigadores sobre cada uno.
Qué son realmente los antioxidantes
Los antioxidantes son compuestos que neutralizan los radicales libres, moléculas inestables que produce tanto el metabolismo normal como factores externos como la contaminación y la exposición a los rayos UV. Sin contrapeso, los radicales libres pueden dañar estructuras celulares, incluido el ADN. Cuando superan en número a los antioxidantes disponibles, ese desequilibrio se llama estrés oxidativo.
Conviene saber dos cosas. Primera: tu cuerpo fabrica antioxidantes propios; los de la dieta complementan ese sistema, no lo sustituyen. Segunda: "antioxidante" es una categoría, no una sustancia única. La vitamina C, el betacaroteno y la quercetina se comportan de forma muy distinta, y meterlos en el mismo saco es justo donde falla buena parte de la divulgación nutricional.
Por qué la moringa
La hoja de moringa contiene 47 antioxidantes junto a su perfil nutricional más amplio de 92 nutrientes y los nueve aminoácidos esenciales. Se ha estudiado por sus propiedades antioxidantes, y un pequeño estudio de 2012 en mujeres posmenopáusicas informó de que 7 g diarios de polvo de moringa durante tres meses se asociaron a mayores niveles de antioxidantes en sangre. Fue un único estudio pequeño que no se ha replicado ampliamente: conviene saberlo, no conviene sobreinterpretarlo.
Un punto estructural a favor de la moringa: se consume como hoja seca entera y no como extracto o aislado, de modo que los antioxidantes llegan acompañados de la fibra, los minerales y los aminoácidos con los que se dan de forma natural.
Estos son los cinco antioxidantes mejor documentados de la hoja.
Betacaroteno
Un pigmento carotenoide que el cuerpo convierte en vitamina A, y el compuesto que da color a las zanahorias y los boniatos. La hoja de moringa es una fuente especialmente rica: unas 18.900 UI de actividad de vitamina A por 100 g de hoja seca, frente a unas 9.990 UI de la col rizada. El betacaroteno es liposoluble, y ese es un detalle práctico: se absorbe mejor junto con algo de grasa, así que la moringa en un batido con yogur o crema de frutos secos te aporta más que la moringa en agua.*
Vitamina C
Un antioxidante hidrosoluble que apoya la función inmunitaria y ayuda al cuerpo a absorber el hierro no hemo (vegetal), una combinación realmente útil dado que la moringa es rica en ambos. La hoja de moringa aporta unos 220 mg por 100 g secos, gramo a gramo unas siete veces la vitamina C de una naranja. La investigación ha asociado una mayor ingesta de vitamina C a niveles más altos de antioxidantes en sangre, y una revisión de 2002 examinó la suplementación con vitamina C en relación con la función de los vasos sanguíneos. La vitamina C es además frágil: se degrada con el calor prolongado, una de las razones por las que secamos la hoja al sol en lugar de en horno.*
Ácido clorogénico
Un polifenol, el mismo compuesto que hace del café verde un objeto de interés para la investigación. Un ensayo controlado aleatorizado examinó la ingesta de ácido clorogénico en relación con la presión arterial, y otros trabajos han observado cómo puede influir en la manera en que el cuerpo maneja los azúcares tras una comida. Son hallazgos preliminares en poblaciones de estudio concretas, no conclusiones generales.*
Quercetina
Uno de los flavonoides más abundantes de la dieta humana, presente en cebollas, manzanas, uvas, frutos rojos, brócoli, cítricos, cerezas, té verde, café, vino tinto y alcaparras, además de en la moringa. Un estudio de 2007 analizó la quercetina en relación con la presión arterial, y se ha investigado por su papel en la respuesta inflamatoria del organismo. Como con la mayoría de los flavonoides, las cantidades usadas en investigación suelen ser mayores que las que aporta una dieta normal.*
Vitamina E
Un antioxidante liposoluble que se almacena en el hígado y el tejido graso y se libera cuando hace falta. Su función mejor establecida es proteger las membranas celulares del daño oxidativo, y es una de las razones por las que la moringa aparece tanto en cosmética como en alimentación. Al ser liposoluble se aplica la misma nota de absorción que al betacaroteno: acompáñala de algo de grasa.*
Cómo obtenerlos de verdad
Los antioxidantes no son tanto una categoría de suplementos como una propiedad de comer variado y con muchos vegetales. La moringa es una contribución cómoda, no un sustituto de esa variedad. Una cucharadita de polvo de moringa se mezcla en batidos, avena, aliños, sopas y pesto; una taza de infusión de moringa es la versión de menor esfuerzo del mismo hábito.
Dos notas prácticas: acompaña la moringa de algo de grasa por los compuestos liposolubles, y añádela fuera del hervor en lugar de a un líquido en plena ebullición: el calor castiga sobre todo a la vitamina C.
Lee nuestro desglose nutricional completo o descubre la gama de infusiones para encontrar un sabor que merezca la pena beber a diario.
* Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Food and Drug Administration. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Aunque hay investigación prometedora en curso sobre la moringa y productos similares, preferimos centrarnos en sus cualidades nutricionales.
Consulta siempre a un profesional sanitario antes de cambiar tu alimentación, especialmente si estás embarazada, en periodo de lactancia o si tienes alguna afección médica.