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Tres recetas festivas cuyo verde viene de una hoja y no de un frasco de colorante alimentario
La comida verde del Día de San Patricio suele ser una cuestión de tinte. No tiene por qué serlo. La moringa en polvo es la hoja seca y molida de Moringa oleifera, y su color viene de la clorofila, el mismo pigmento que hace verdes a la espinaca y a la col rizada. Al usarla, el color llega con el ingrediente y no encima de él.
La moringa es una verdura de hoja realmente densa en nutrientes: la hoja seca es fuente de vitaminas A, C y E, calcio, hierro, potasio y magnesio, y contiene los nueve aminoácidos esenciales, algo poco habitual en una planta. Además no tiene cafeína, así que encaja igual de bien en el desayuno que en el postre.
Una nota sobre el sabor antes de empezar: la moringa sabe a verde con un punto picante — piensa en espinaca con un toque de berro. Le van la acidez, la grasa y las especias cálidas, y no hace falta usarla con mano suelta. En todas las recetas de abajo la cantidad es deliberadamente contenida: la hoja está para dar color y sazón, no para dominar.
Batido de moringa y arándanos
Para 1 · 5 minutos
Ingredientes
- 1 taza de arándanos (congelados, para el cuerpo)
- 1 taza de fresas troceadas
- ½ taza de espinacas
- ¼ de taza de la leche que prefieras, y algo más para aligerar
- 1 cucharadita de moringa en polvo
- 1 cucharada de miel
Elaboración
Echa primero la fruta y las espinacas, luego el líquido, después la moringa y la miel. Tritura hasta que quede espeso, añadiendo leche a chorritos solo si la batidora se atasca. Sirve y bebe enseguida.
Sobre el color: los arándanos y la moringa compiten entre sí; normalmente gana el arándano y sale un morado verdoso intenso. Si para la ocasión quieres un vaso claramente verde, cambia los arándanos por mango o piña congelados, que además alegran el sabor.
Notas nutricionales: fuente de fibra, vitamina C, vitamina K, calcio, hierro y potasio.
Pasta al pesto de moringa
Para 3–4 · 20 minutos
Ingredientes
- ⅛ de taza de hojas de albahaca fresca, apretadas
- ½ cucharadita de moringa en polvo
- 2 cucharaditas de ajo picado
- ½ cucharada de almendras tostadas picadas
- 2 cucharadas de parmesano rallado fino
- 2 cucharaditas de ralladura de limón y un chorro de zumo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- 3 tazas (300 g) de fusilli
Elaboración
Para el pesto: tritura la albahaca, la moringa, el ajo, las almendras, la ralladura, la sal y la pimienta hasta obtener una pasta gruesa. Añade el parmesano y luego incorpora el aceite en hilo con el motor en marcha. Termina con el zumo de limón: es la acidez la que mantiene a raya el punto picante de la moringa.
Para la pasta: hierve agua abundante con sal y cuece los fusilli al dente. Reserva una tacita del agua de cocción antes de escurrir. Mezcla la pasta con el pesto fuera del fuego, aflojando con una o dos cucharadas del agua reservada hasta que envuelva en lugar de apelmazarse.
Por qué solo media cucharadita: la moringa cruda en una salsa sin cocinar está en su punto más rotundo. Media cucharadita profundiza el verde y añade una nota sabrosa; una cucharada sabría a césped.
Notas nutricionales: fuente de vitamina C, vitamina A, vitamina K, hierro, calcio y proteína.
Pan de plátano con chocolate y moringa
1 molde · 15 minutos de preparación, 50–60 minutos de horno
Ingredientes
- 3 plátanos muy maduros, machacados
- 2 huevos pequeños
- ¼ de taza de azúcar moreno
- ½ taza de sirope de arce
- ½ taza de mantequilla en pomada
- ⅓ de taza de la leche que prefieras
- 1 taza de harina de trigo o de avena (si usas harina de coco, pon solo ⅓ de taza: absorbe unas tres veces más líquido y una taza entera dará un bizcocho seco)
- ⅓ de taza de cacao en polvo
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 1 cucharadita de moringa en polvo
- 1 taza de pepitas de chocolate negro
- Nueces, opcional
Elaboración
Calienta el horno a 175 °C y forra un molde alargado. Bate en un bol los plátanos, los huevos, el azúcar, el sirope, la mantequilla y la leche. En otro, mezcla la harina, el cacao, el bicarbonato y la moringa. Integra lo seco en lo húmedo con movimientos envolventes, solo hasta unir: batir de más deja el pan de plátano correoso. Añade las pepitas, vierte en el molde, esparce nueces por encima y hornea 50–60 minutos, hasta que una brocheta salga con algunas migas húmedas.
Qué esperar: el cacao tapará casi por completo el color de la moringa, así que esta receta es verde de espíritu más que de aspecto. El calor también apaga la clorofila: si quieres verde visible en un horneado, prescinde del cacao y mezcla la moringa en un glaseado.
Notas nutricionales: fuente de vitamina B6, magnesio, hierro, fibra y potasio.
Encuentra más ideas en nuestra colección de recetas, o hazte con la moringa ecológica en polvo con la que empiezan las tres.
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Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Food and Drug Administration de Estados Unidos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.
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