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Cinco lattes de moringa sin cafeína: uno para cada estado de ánimo y, más útil aún, para cada hora del día. Sin temblores, sin hora límite a las cuatro de la tarde, sin tener que elegir entre una bebida caliente y una noche decente.
La costumbre del latte es buena. La cafeína que suele venir con él es la parte que deja de ser útil después de comer. La moringa lo resuelve con elegancia: la hoja no contiene cafeína de forma natural, así que un latte de moringa se puede preparar a las nueve de la mañana o a las nueve de la noche y se comporta igual en ambos casos.
Y además aporta algo a la taza. La hoja seca de moringa es una fuente natural de calcio, hierro, vitamina A y vitamina C, junto con 47 compuestos antioxidantes y los nueve aminoácidos esenciales. Sabe a verde —a espinaca, con un punto de pimienta— y por eso funciona tan bien con el cacao, las especias y los cítricos, que aparecen todos aquí abajo.
Una nota sobre la técnica
Dos cosas marcan la diferencia entre un buen latte de moringa y uno arenoso:
- Haz primero una pasta. Bate el polvo con una o dos cucharadas de líquido caliente hasta obtener una crema lisa antes de añadir el resto. Echar polvo seco en una taza llena garantiza grumos.
- No lo hiervas. El polvo de moringa es sensible al calor; la leche muy caliente pero sin llegar a hervir (justo por debajo del hervor suave) mantiene el color vivo y el sabor dulce en lugar de amargo.
1. Latte batido de moringa y chocolate
Para 2 · 10 minutos · el más goloso de los cinco y la mejor introducción si el sabor te resulta nuevo: el cacao arropa por completo la nota verde.
Ingredientes
- 1 taza y 1/2 de leche de coco
- 2 cdas de cacao en polvo sin azúcar
- 1 cdta de polvo de moringa
- 2 cdas de sirope de arce o miel
- 1/2 cdta de extracto de vainilla
- Una pizca de sal
- 2 cdas de gotas de chocolate negro
- Nata para montar, para terminar
- Mini nubes de azúcar (opcional)
Elaboración
Calienta la leche de coco en un cazo hasta que humee, sin dejar que hierva. Incorpora batiendo el cacao, la moringa, el sirope, la vainilla y la sal hasta que quede liso. Añade las gotas de chocolate y remueve hasta que se fundan. Sirve en dos tazas, corona con nata montada y decora con nubes si te apetece. Sirve caliente.
2. Chai latte caliente de moringa
Para 1 · 10 minutos · un chai especiado de verdad sin té negro: el cardamomo y el clavo hacen todo el trabajo.
Ingredientes
- 1 taza de agua
- 2 bolsitas de moringa
- 3 clavos enteros
- 1/4 de cdta de cardamomo molido
- 1 pizca de nuez moscada molida
- 1 taza de leche (de vaca o de avena)
- Miel, al gusto
Elaboración
Lleva el agua a ebullición, retírala del fuego y añade las bolsitas, la miel, los clavos, el cardamomo y la nuez moscada. Deja infusionar a fuego muy suave unos cinco minutos. Añade la leche, vuelve a llevarlo justo por debajo del hervor y cuélalo en la taza. Sirve caliente.
3. Latte frío de moringa y frutos rojos
Para 1 · 5 minutos · espeso, ácido y de color rosa verdoso. Más cerca de un batido ligero que de un latte clásico, y en julio mejor por eso mismo.
Ingredientes
- Cubitos de hielo al gusto
- 1 taza de arándanos
- 1 taza de fresas troceadas
- 1 taza de yogur griego
- 1/4 de taza de la leche que prefieras
- 1 cdta de polvo de moringa
- 1 cda de miel
Elaboración
Bate primero la leche con el polvo de moringa para que se disperse, y añade después los frutos rojos, el yogur, la miel y el hielo. Tritura hasta que quede espeso y liso. Sirve en un vaso alto y bébelo mientras está frío: el color está en su mejor momento durante los primeros minutos.
4. Latte dorado frío de moringa
Para 1 · 5 minutos · cúrcuma, jengibre y canela con hielo. Especias que calientan en un vaso frío, algo que suena raro y sabe bien.
Ingredientes
- Cubitos de hielo al gusto
- 1 taza de leche de avena
- 1/2 cdta de cúrcuma molida
- Una pizca de canela molida
- Un trozo de jengibre fresco del tamaño de un pulgar, pelado
- 1 cdta de polvo de moringa
- 1–2 dátiles, deshuesados
Elaboración
Tritura todo menos el hielo hasta que quede completamente liso: los dátiles necesitan unos 30 segundos largos. Sirve sobre hielo y pasa un espumador por la superficie si quieres espuma. Un golpe de pimienta negra es lo tradicional junto a la cúrcuma y merece la pena probarlo.
5. Latte de moringa con pumpkin spice
Para 1 · 5 minutos · el otoñal. Todo el pumpkin spice y nada de espresso, así que también funciona de sobremesa.
Ingredientes
- 1 cdta de mezcla de especias pumpkin spice
- 1 cdta de polvo de moringa
- 1 cda de cacao en polvo
- Estevia o edulcorante, al gusto
- 2–3 cdas de agua caliente
- 1 taza de leche de almendra a la vainilla sin azúcar
Elaboración
Mezcla en la taza las especias, la moringa, el cacao, el edulcorante y el agua caliente hasta obtener una pasta lisa. Calienta la leche de almendra hasta que humee, viértela sobre la pasta y remueve bien. Sirve caliente, con un poco más de especias espolvoreadas por encima.
Cuál preparar y cuándo
- Mañana: el chai o el dorado, especiados y con sabor a despertar, sin nada de cafeína.
- Tarde calurosa: el latte frío de frutos rojos, triturado y helado.
- Después de cenar: el de chocolate o el de pumpkin spice; los dos se beben como un postre y ninguno te va a desvelar.
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*Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Food and Drug Administration de Estados Unidos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.