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Desde chips de kale crujientes hasta brownies jugosos, cinco snacks para el día del partido con cantidades reales y tiempos reales, todos construidos en torno a la moringa y ninguno de ellos el cuenco triste que hay al lado de las alitas.
El día del gran partido es una de las jornadas gastronómicas más importantes del calendario estadounidense, y la mesa se monta tradicionalmente con alitas, pizza y salsas. No hay nada de malo en eso. El problema aparece cuando es lo único que hay sobre la mesa durante cinco horas y todo el mundo llega al último cuarto sintiéndose como si le hubieran hecho un placaje.
La solución no es un plato de zanahorias crudas que nadie toca. Son una o dos cosas en la mesa que la gente quiera comer de verdad, junto a todo lo demás. Las cinco recetas de abajo usan moringa, la hoja seca del árbol de moringa: 92 nutrientes, 47 antioxidantes y los nueve aminoácidos esenciales, con aproximadamente cuatro veces el calcio de la leche y nueve veces el hierro de las espinacas, gramo a gramo. Es suave y verde —más cerca del matcha que de las espinacas, sin el amargor—, que es exactamente la razón por la que sobrevive a que la metan en un brownie.
Una nota técnica que vale para todas: la moringa se añade al final, o en preparaciones que se hornean a temperaturas moderadas. El calor alto y prolongado apaga tanto su color como sus nutrientes más sensibles al calor.
1. Bowl de smoothie de moringa y frutos rojos
Para 4 · 10 minutos
Sácalo pronto, antes de que llegue la comida más contundente: es lo único de la mesa que se agradece al saque inicial y que se ignoraría en el descanso.
Ingredientes
- 300 g de arándanos congelados
- 200 g de fresas congeladas
- 1 aguacate maduro
- 200 g de yogur griego
- 2 cucharaditas de moringa en polvo
- 2 cucharadas de sirope de arce
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Para cubrir: granola, más frutos rojos, coco tostado
Elaboración
Tritura todo menos los toppings en tandas cortas, rebañando las paredes, hasta que quede espeso y liso: tiene que sostener una cuchara de pie, así que resiste la tentación de añadir líquido. Reparte en boles fríos y añade la cobertura justo antes de servir para que la granola siga crujiente. Aquí el aguacate hace un trabajo estructural: es lo que hace que la textura sea cremosa y no helada.
2. Chips de kale a la moringa al horno
Para 4–6 · 30 minutos
El éxito silencioso de cualquier mesa de picoteo, siempre que queden bien crujientes. Dos reglas: las hojas tienen que estar completamente secas y la bandeja no puede ir abarrotada.
Ingredientes
- 1 manojo grande de kale rizado (unos 200 g), sin tallos, desgarrado en trozos del tamaño de la palma
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de moringa en polvo
- ½ cucharadita de sal marina en escamas
- ¼ de cucharadita de pimienta negra
- Opcional: ½ cucharadita de ajo en polvo, o un chorrito de limón al final
Elaboración
- Calienta el horno a 150 °C. Lava el kale y sécalo a fondo: centrifugadora de ensaladas y luego paño de cocina. El agua que quede en las hojas las cocerá al vapor en lugar de dejarlas crujientes.
- Pon las hojas en un bol grande con el aceite y masajéalas con las manos durante un minuto entero, hasta que cada trozo quede ligeramente cubierto. Es el paso que la gente se salta, y es el paso que importa.
- Salpimienta, espolvorea la moringa y remueve otra vez.
- Reparte en dos bandejas en una sola capa, con espacio entre los trozos. Hornea 24–27 minutos, intercambiando las bandejas a mitad, hasta que estén crujientes y apenas doradas en los bordes.
Pierden el punto crujiente en un par de horas, así que hornéalas las últimas.
3. Brownies de chocolate y moringa
Salen 9 · 25 minutos
Jugosos, con el cacao al frente, y la moringa desaparece por completo en el chocolate: esta es la receta que convierte a los escépticos.
Ingredientes
- 80 g de copos de avena, triturados hasta obtener una harina gruesa
- 40 g de cacao en polvo sin azúcar
- 2 cucharaditas de moringa en polvo
- ½ cucharadita de levadura química
- Una pizca de sal
- 1 plátano grande maduro, machacado
- 3 cucharadas de sirope de arce, o al gusto
- 160 ml de la leche que prefieras
- 60 g de chocolate negro, picado grueso
Elaboración
Calienta el horno a 180 °C y forra un molde cuadrado de 20 cm. Bate juntos los ingredientes secos y luego incorpora el plátano, el sirope y la leche solo hasta integrar: no lo batas. Añade la mayor parte del chocolate con movimientos envolventes, vuelca en el molde y esparce el resto por encima. Hornea 15–18 minutos, hasta que los bordes estén cuajados y el centro siga pareciendo algo crudo. Deja enfriar por completo en el molde antes de cortar; eso es lo que los hace jugosos en lugar de esponjosos.
4. Galletas de avena, pasas y moringa
Salen unas 36 · 35 minutos
Una receta de tanda grande para mucha gente. La masa se congela bien, así que puedes formarla la noche anterior.
Ingredientes
- 225 g de mantequilla salada, en pomada
- 200 g de azúcar moreno
- 150 g de miel
- 2 huevos
- 1 cucharada de extracto de vainilla
- 1 cucharadita de moringa en polvo
- 190 g de harina común
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de canela molida
- ½ cucharadita de nuez moscada rallada
- 220 g de pasas
- 270 g de copos de avena
Elaboración
- Calienta el horno a 175 °C y engrasa dos bandejas.
- Bate la mantequilla, añade el azúcar y la miel y bate hasta que quede cremoso y pálido. Incorpora los huevos de uno en uno y luego la vainilla.
- En otro bol, mezcla la harina, el bicarbonato, la canela, la nuez moscada y la moringa. Añádelo a la mezcla de mantequilla y mezcla solo hasta integrar.
- Incorpora las pasas y después la avena. La masa quedará dura: es lo correcto.
- Ve poniendo montoncitos en las bandejas, dejando espacio para que se extiendan, y hornea 10–15 minutos hasta que los bordes estén dorados y el centro siga pareciendo blando. Deja enfriar cinco minutos en la bandeja antes de moverlas.
5. Dip de ricotta montada con moringa
Para 6–8 · 10 minutos
Toda mesa necesita un dip. Este lleva diez minutos y parece bastante más impresionante de lo que es.
Ingredientes
- 500 g de ricotta de leche entera
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, y algo más para terminar
- 1 cucharada de miel
- 1 cucharadita de moringa en polvo
- ½ cucharadita de ajo en polvo
- Ralladura de 1 limón
- Sal y pimienta negra
- Para servir: hojas de menta, una baguette en rebanadas o pan plano caliente, pepino y rabanitos
Elaboración
Tritura todo en el procesador durante 60–90 segundos completos, más de lo que parece necesario. Hacia el minuto, la ricotta pasa de granulosa a genuinamente sedosa, y esa transformación es toda la receta. Prueba y ajusta la sal y la miel, extiende en un bol poco profundo con el dorso de una cuchara y remata con aceite, menta y un golpe de pimienta.
Montar la mesa
Una mesa de día de partido que funcione va más o menos así: los bowls de smoothie pronto, el dip y algo para mojar en él sobre la mesa todo el rato, los chips de kale horneados justo antes del saque inicial, y los brownies y las galletas reservados para la segunda parte. Pon una jarra de infusión de moringa con hielo junto a lo demás que se esté bebiendo: la hoja sola no contiene cafeína de forma natural, lo que la convierte en la única bebida de la mesa que le va bien a todo el mundo, a cualquier hora de una tarde larga.
Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA). Estos productos no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Aunque existe investigación prometedora en curso sobre la moringa y otros productos similares, preferimos centrarnos en sus cualidades nutricionales.