Ahorre un 10 % en todas las compras de té de moringa, melocotón y jengibre en pedidos de $15 o más
Cuando octubre trae brisas frescas y hojas que cambian de color, empieza la temporada de los platos que recompensan un horno lento y una mesa llena. En Miracle Tree nos gusta la moringa en la cocina de otoño por una razón tan práctica como nutricional: su sabor suave, verde y ligeramente picante es un contrapeso natural al dulzor de la calabaza, el maíz y los pimientos asados, igual que lo serían un puñado de perejil o un chorro de limón.
La riqueza nutricional de la moringa
La hoja de moringa se gana un sitio en la despensa por méritos propios. Contiene los nueve aminoácidos esenciales, lo que la convierte en una proteína vegetal completa - algo inusual en una hoja -, junto con las vitaminas A, C, E y del grupo B, y los minerales calcio, hierro, potasio y magnesio. La hoja de Miracle Tree se muele entera en lugar de extraerse, así que lo que va a la olla es simplemente moringa seca y molida. En la cocina de otoño aporta nutrientes, color y una nota verde y sabrosa a platos que, si no, tienden a resultar pesados.
Cocinar con moringa: la única regla que importa
La moringa es sensible al calor. Si la hierves pierdes tanto el verde brillante como el dulzor, y lo que queda se vuelve algo amargo y con notas de heno. La regla para todas las recetas de abajo - y para cualquiera que adaptes tú - es añadirla tarde: mezclada con los cereales ya cocidos, incorporada a un relleno fuera del fuego, o batida en un aliño o un yogur que nunca ven la llama. Una cucharada añadida al final sabrá más verde y se verá mejor que dos cucharadas hervidas veinte minutos.
Receta: pimientos rellenos de quinoa y moringa
Un plato principal contundente y de preparación anticipada, para cuatro. Alrededor de una hora en total, casi toda sin intervención.
Ingredientes:
- 4 pimientos grandes, del color que prefieras (rojos y naranjas son más dulces; los verdes quedan más firmes)
- 200 g de quinoa, enjuagada y escurrida
- 1 cucharada de polvo de moringa Miracle Tree
- 1 cebolla picada fina
- 2 dientes de ajo picados
- 1 bote (425 g) de alubias negras, escurridas y enjuagadas
- 150 g de granos de maíz (frescos o congelados)
- 1 cucharadita de comino molido
- ½ cucharadita de pimentón ahumado
- 2 cucharadas de aceite de oliva, más un poco para la fuente
- Sal y pimienta al gusto
- 50 g de queso rallado (opcional, para gratinar)
- Cilantro o perejil fresco picado y un gajo de lima para servir
Elaboración:
- Precalienta el horno a 190 °C. Engrasa una fuente con aceite de oliva.
- Corta la parte superior de los pimientos y retira semillas y nervaduras. Si alguno no se sostiene, recorta una lámina finísima de la base sin llegar a atravesarla. Colócalos de pie en la fuente.
- Lleva 500 ml de agua a ebullición. Añade la quinoa, baja el fuego, tapa y cuece 15 minutos, hasta que se absorba el agua y los granos se abran. Retira del fuego, deja reposar tapada 5 minutos y suelta con un tenedor.
- Ahora incorpora el polvo de moringa a la quinoa caliente. Fuera del fuego mantiene el color y el sabor sigue dulce y verde.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Sofríe la cebolla y el ajo unos 5 minutos, hasta que estén blandos y aromáticos.
- Añade las alubias, el maíz, el comino, el pimentón, la sal y la pimienta. Cocina otros 5 minutos hasta que esté todo caliente.
- Retira del fuego e incorpora la mezcla de quinoa y moringa. Prueba y rectifica: los rellenos siempre piden más sal de la que uno cree, porque el pimiento que los envuelve no lleva.
- Rellena los pimientos. Cúbrelos con queso si quieres.
- Tapa la fuente con papel de aluminio y hornea 25-30 minutos, hasta que los pimientos estén tiernos al pincharlos por la parte alta. Para gratinar el queso, destapa los últimos 5 minutos.
- Espolvorea cilantro o perejil y exprime lima antes de servir.
Para adelantar: el relleno aguanta tres días en la nevera y se congela bien. Rellena y hornea directamente en frío, añadiendo 10 minutos de horno.
Tres formas más de meter moringa en un menú de otoño
- Calabaza asada con remate verde. Asa calabaza cacahuete o delicata como siempre y, justo antes de servir, mezcla los dados calientes con aceite de oliva, ralladura de limón y media cucharadita de moringa.
- Sopa de lentejas o minestrone. Añade una cucharadita a cada plato en la mesa en lugar de a la olla: se comporta como una hierba y el color sobrevive.
- Yogur a las hierbas o labneh. Moringa, zumo de limón, ajo, aceite de oliva y sal batidos en yogur espeso dan una salsa verde para raíces asadas o bols de cereales, sin cocinar nada.
El compromiso de Miracle Tree con la calidad
Nuestra moringa es de origen único: recolectada a mano y secada al sol en granjas familiares de la región de selva tropical de Sri Lanka, con certificación ecológica USDA y de la UE, cultivada sin pesticidas de síntesis y comprada mediante un modelo directo que devuelve hasta el 70% del valor de compra a los cultivadores. Cada lote pasa por un laboratorio independiente. Ya prepares nuestras infusiones, nuestras mezclas Energy con cafeína o cocines con el polvo, es la misma hoja de las mismas granjas.
Por un otoño de buena comida, cocinas cálidas y una cosa verde más en el plato.
*Estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos. Este producto no está destinado a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.